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Orugas a la moda

La cría y explotación de los gusanos de seda se conoce como sericultura, un proceso sumamente cuidadoso ya que las larvas son muy exigentes y su cultivo es muy delicado.


La historia del gusano de seda hace que toda aquella persona que se impresiona con estos animales cambie al menos por un momento de parecer. Son imprescindibles para obtener uno de los textiles más antiguos y elegantes del mundo.


La producción de la seda está compuesta por cuatro etapas:

  • Cultivar las moreras.

  • Criar los gusanos.

  • Desenrollar la fibra.

  • Tejer la tela.


Lo primero es tener garantizado el alimento por medio del cultivo de las moreras que proveen las hojas para alimentarlos. La crianza se realiza en primavera que son los meses más activos.


Una vez que brotan las primeras hojas de morera, los huevos, que permanecen almacenados, se incuban. Durante un mes los gusanos comen hojas todo el tiempo aumentando su peso 10.000 veces.


Cuando se forman los capullos comienzan a cubrirse de una mezcla semilíquida que forma un solo filamento. El capullo es impermeable y los cubre por completo. Durante tres días están hilando lo que será su 'nueva casa'.


Para formar una madeja de hilo de seda se necesitan entre 5 y 8 capullos, cada uno de ellos puede medir más de 1 kilómetro y medio. Quienes se dedican a la sericultura deben estar muy atentos con los tiempos ya que la metamorfosis se concreta en dos semanas y no suele ser posible extraer la fibra una vez que la mariposa rompió el capullo.


La seda natural se fabrica con hilos que se extraen del capullo del llamado gusano de seda, dando como resultado un material frágil, de fácil arrugado y de mucho cuidado. En invierno este tejido preserva el calor y en verano es fresco.

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